Orígenes

La Balompédica Murciana de Medicina es un club de fútbol aficionado integrado por profesionales de la salud, que tiene sus orígenes en el Hospital Universitario «Virgen de la Arrixaca» de Murcia.

LA LIGA HOSPITALARIA DE FÚTBOL SALA

Desde la apertura del mismo, hace ya más de veinticinco años, siempre existió una corriente futbolera por los pasillos y consultas del hospital que derivó en la celebración de ocasionales partidos de carácter lúdico festivo. En dichos encuentros, llevados a cabo en los vetustos campos de tierra de El Palmar o el Valle Perdido, tomaron parte ilustres nombres de la medicina actual, como los doctores Parrilla, los cirujanos Julián Illana y Ricardo Robles, los internistas Ginés Ortega, Molina Boix y José Juan Montoya, los pediatras Pedro Torres y Gutierrez Macías, los intensivistas Meseguer y Garcerá o los ginecólogos Eguiluz y Emigdio Luque, entre muchos otros.

Esta inquietud por el deporte rey dió lugar a una liga interna de fútbol sala, creada por el Dr. Eguiluz, en la que tomaban parte los trabajadores del hospital, generalmente agrupados en función de las labores realizadas (cafetería, seguridad,…) o servicios clínicos (ginecología, cirugía, pediatría con su equipo Herodes FC,…), que competían en torneos anuales de liga y copa.
Es en esta competición donde se produjo el encuentro de una serie de profesionales que, bajo el nombre de Puerta de Urgencias, empezaron a destacar con el balón hasta el punto de instaurar una tirana hegemonía que les llevó a repetir título, año tras año, sin encontrar rival entre las huestes del General, Unidad de Cuidados Intensivos, Materno-Infantil o personal no sanitario. Este mítico equipo, que contaba entre sus filas con reconocidos doctores como Bartolomé García Pérez, Carlos Marras, Luís Muñoz, Eduardo Alías, Diego Teruel, Manolo Caballero o César Palazón, ATS como Perico Barragán o Antonio Noguera, y representantes farmacéuticos como Andrés Nortes, dominó la competición interna hasta su desaparición en el año 99.

LA LIGA DE FUNCIONARIOS

Con la base del equipo eternamente campeón, reforzada con jóvenes residentes como Rubén Jara, Andrés Serrano y Antonio Birlanga, el administrativo de consultas externas Javier Campuzano, el enfermero Miguel Peinado y los estudiantes Ramón Rubio, Enrique Bernal, José Luis Alcaraz y Nicolás Ortega, el equipo inició su participación en competiciones allende las fronteras del hospital con la inscripción en la Liga Murciana de Fútbol Sala de Funcionarios. Tras un primer año en el que se cayó en semifinales contra Magisterio (derrota por penaltis), el equipo se alzó con el campeonato en su segunda participación, batiendo a Justicia por 4 a 3 en una gran final disputada en el pabellón Príncipe de Asturias, en la que Eduardo Alías y Nicolás Ortega se repartieron los goles en el bando sanitario. Nicolás Ortega, además, se proclamó máximo goleador de la competición al conseguir 32 dianas en los 9 partidos disputados.
Al final de año, por motivos no muy claros, la competición dejó de celebrarse, quedando el equipo huérfano de torneos en los que demostrar su valía.
Pese a la triste desaparición de ambas competiciones (Funcionarios y Hospitalaria), un amplio grupo de profesionales de los distintos hospitales de la región continuó practicando el fútbol sala cada lunes por la noche, iniciando una peregrinación por los distintos pabellones de las pedanías murcianas hasta terminar afincados en Cabezo de Torres, donde aún a día de hoy se reunen en torno a la pelota chica.

EL EQUIPO DE FÚTBOL 11

Andaba bien avanzado el año 99 cuando tuvo lugar un hecho que cambiaría para siempre la historia deportiva del hospital y sus médicos futbolístas. La llegada de dos enfermos del balompié, Nicolás Ortega y José Luis Alcaraz, como residentes de Medicina Interna y Pediatría, supuso el impulso definitivo para la creación de un equipo de fútbol 11 que representara al hospital. Para celebrarlo, se instauró un Trofeo de Navidad que enfrentó a la Arrixaca con el Morales Meseguer. El resultado de esa primera edición, que desde entonces se repite cada diciembre, fue de 5 a 1 para las huestes de El Palmar.

El germen estaba puesto y el caldo de cultivo era idóneo. En poco tiempo, llamados por la atractiva idea de representar al hospital y realizar una actividad física continua, la demanda para tomar parte en el partidillo de los lunes y poder optar a un puesto en el equipo de fútbol 11 desbordó todas las previsiones, por lo que hubo que ampliar la oferta con un campo de fútbol 7 para la tarde de los jueves. El campo, de tierra seca y polvorienta, situado en Patiño, se quedó pequeño en menos de dos semanas. Habría que pasar todo un año en aquel trozo de desierto con porterías para que el hospital recibiera su segundo golpe de suerte, futbolísticamente hablando.

NUEVOS TIEMPOS

La suerte traía nombre y apellidos y se ubicó, provisionalmente, en el servicio de Neurofisiología. Jesús Mesones, vástago menor del grandísimo entrenador de fútbol Felipe Mesones, supuso el cambio definitivo hacia la profesionalización del equipo, que cambió la mentalidad de campo chico por la del verdadero fútbol. Así pues, liderados por Bartolo, Muñoz, Alías y Marras, supervivientes del equipo de la Puerta de Urgencias que lo inició todo, apoyados en la impagable ayuda de Campuzano en labores de organización, y con el empujón provocado por la llegada de Nico, José Luis y Mesones, el equipo fue tomando cuerpo, dejando atrás el fútbol sala para pasar al grande, olvidando para siempre la tierra y celebrando la nueva hierba sintética del Barnés, La Flota y Ronda Sur. Se organizaron entrenamientos y reuniones, partidos amistosos y asistencia a campeonatos nacionales. Se creó un grupo y con ello lazos y complicidades. Nacía una familia. La familia del fútbol.
Lo más difícil estaba conseguido.

Es con el paso de los años y el inicio de una cosecha de títulos nacionales con ecos periodísticos a nivel regional, que el equipo de fútbol de la Arrixaca va creciendo en notoriedad, llegando a ocupar un lugar importante dentro del fútbol amateur en Murcia. Así, se participa en diversos actos sociales (fiestas para niños enfermos, comunicaciones a congresos, charlas,…) y encuentros amistosos con multitud de entidades de distintos ámbitos, profesionales del fútbol o no.
El nivel de exigencia aumenta, y es entonces cuando el equipo deja de ser exclusivo de miembros del hospital Virgen de la Arrixaca y da entrada a profesionales de otros hospitales de la Región y fuera de ella (Morales, General, Rosell, Vega Baja). Se sustituye, por tanto, la denominación de Arrixaca por la de Selección Murciana de Médicos, asistiendo bajo dicho nombre a campeonatos internacionales, con importantes logros colectivos e individuales donde destacan los dos subcameponatos del Mundo conseguidos en Barcelona en 2002 y 2003, y el subcampeonato olímpico de 2007.

EL MUNDIAL DE MÉDICOS

El Mundial de Médicos, con sede en la ciudad Condal, supuso durante años el reto más importante al que se podía aspirar dentro del mundo del fútbol y la medicina. Organizado por el doctor Ferrán Morell, jefe de servicio de Neumología del Vall d´Hebrón, el campeonato estaba concebido por y para médicos, con la sola excepción de dos profesionales de la salud no médicos por equipo, mayores de 35 años y debidamente acreditados y aprobados por la organización. El cumplimiento de esta norma suponía una auténtica obsesión para Morell, dado que proliferaban en esta época los torneos internacionales para médicos, mayoritariamente en Italia, en los que era norma la participación de profesionales del fútbol encubiertos como falsos doctores. Además, también existían los míticos Juegos Olímpicos, abiertos a profesionales de cualquier rama sanitaria, lo que elevaba la posibilidad de engaños, y con ello, la dificultad del torneo, hasta límites insospechados. Es por esto que en el Mundial de Barcelona, además de acreditar debidamente el título de médico, se realizaba un examen diario por escrito a dos jugadores de cada equipo, que debía contestarse en el descanso del partido y en presencia de un miembro de la organización.
Es en este campeonato donde se empieza a competir con médicos llegados de todos los rincones del planeta (Portugal, Alemania, Brasil, Lituania, Bélgica, Australia,…) surgiendo rivalidades con equipos como el Vall d´Hebrón, Zaragoza o Vitoria, que aún permanecen vivas a día de hoy.

Tras un meritorio tercer puesto el primer año (derrota con el Vall d´Hebrón, a la postre campeón, en semifinales), el equipo alcanzó la final del Mini Estadi en las dos ediciones siguientes… perdiendo ambas.
La primera tuvo lugar en el año 2002. Tras derrotar a Alemania (2-0) y Lituania (1-0) en la fase de grupos, el equipo se enfrentó al Vall d´Hebrón en una semifinal épica en la que se venció a los galenos catalanes por 2 a 0, pese a jugar casi toda la segunda parte con dos jugadores menos. Tras la consumada revancha, Bélgica fue el rival en la final, en la que los nervios jugaron un papel determinante. Pese a igualar un 0-2 en contra en los primeros minutos, un fallo defensivo al filo del pitido final condenó al equipo a una inmerecida derrota.
Al año siguiente, tras dejar atrás a Vitoria, Brasil y Alemania, el equipo se encontró en la final con los anfitriones del Vall d´Hebrón. Con el precedente de un victoria por equipo en los enfrentamientos previos, el respeto mutuo fue la nota dominante de un encuentro que se decidió, a favor de los locales, desde el punto de penalti.

Del siguiente campeonato, el equipo volvió con un tercer puesto (una sola derrota, con Brasil por 1 a 0, en todo el torneo), una experiencia de grupo inolvidable (recogida en el libro «El año que fuimos campeones«, escrito por Nicolás Ortega y publicado en 2008) y el disgusto de conocer la nueva normativa del torneo, que empezó a realizarse fuera de Barcelona y que limitaba la presencia a un sólo equipo por país, que en el caso de España correspondía, por ser miembro fundador, al Vall d´Hebrón. Así, la Selección de Médicos de Murcia quedó privada de la posibilidad de alzarse con un título que sin duda merecía y decidió tomar parte en los «temidos» Juegos Olímpicos.

LOS JUEGOS OLÍMPICOS

Los Juegos Olímpicos de la Medicina y la Salud (JOMS), celebrados anualmente desde el año 1979 en distintos lugares de la geografía europea, suponen un reto para cualquier médico deportista. Abiertos a profesionales de cualquier ámbito de la salud (médicos, enfermeros, fisioterapeutas, dentistas, farmacéuticos, comerciales,…), los JOMS exigen un nivel de excelencia muy por encima de los habituales torneos para sanitarios, incluído el Mundial (exclusivamente para médicos). Este hecho obliga al equipo a una nueva reestructuración, permitiéndose la incorporación al mismo a representantes de las distintas áreas de la salud, dejando de ser una entidad integrada exclusivamente por médicos.
Tras un año de contacto (Alicante´05) en el que una pequeña representación del equipo acude a coger el pulso al torneo de fútbol, la Selección Murciana de Médicos se inscribe para competir por primera vez al año siguiente (Monteccattini, Italia). El resultado supera todas las expectativas previstas, con una derrota en cuartos de final con Eslovenia en los penaltis (1-1) y un meritorio 9º puesto final, siendo el mejor representante español de la competición, en la que tomaron parte 40 equipos. Además, para completar el éxito, Nicolás Ortega, delantero del equipo, termina proclamándose máximo goleador de la competición, estableciendo un registro histórico (15 goles en 7 partidos) aún no superado a día de hoy.

Con la moral que supuso la experiencia italiana, el equipo viajó a Agadir, Marruecos, en 2007 con las expectativas por todo lo alto. Aún así, el resultado final consiguió superarlas. Tras sobreponerse a las hordas francesas, croatas e italianas, estas últimas por tres veces, la Selección Murciana de Médicos volvió a una final internacional, en la que finalmente tuvo que ceder ante el empuje y la experiencia de uno de los grandes favoritos, Napoli Megaride (3 campeonatos), por dos tantos a cero.

En 2008, con el flamante subcampeonato olímpico bajo el brazo, el equipo decide cambiar su denominación de Selección Murciana de Médicos por la actual, Balompédica Murciana de Medicina (BAMM), más ajustada al amplio espectro de profesionales que se dejan cada gota de sudor por los colores del equipo.
En la actualidad, la BAMM es más que un simple equipo de fútbol de profesionales de la salud que goza de un indudable prestigio nacional e internacional. Es un magnífico grupo humano que se enorgullece de hacer acopio de valores como la lealtad, la solidadaridad y el compañerismo, participando en charlas y actos benéficos, compitiéndo con entrega y pasión en todo torneo en el que se inscribe, paseando así el nombre de Murcia y sus hospitales, con dignidad y orgullo, por todo el mundo.

2 opiniones en “Orígenes”

  1. Buenas tardes compañeros, soy un enfermero del 061 que ha jugado toda su vida al fútbol. Lo aparqué cuando se inició el covid, cuando jugaba federado en el Santiago de la Ribera. Me gustaría probar con vosotros si os hacen falta efectivos, o si podéis, me indiquéis si hay otros equipos en la liguilla, y ponerme en contacto con ellos. Gracias

    1. Hola, Adrián: gracias por contactar. Hasta septiembre paramos los entrenamientos. Más información en tu buzón de correo. Un saludo

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